El asesinato de un músico y su familia expone el alcance de la violencia estructural en México

2026-09-03 21:29:29 - MUNDO

La tarde del martes 1 de septiembre, Diego Sebastián "N" (identificado así por las autoridades con el apellido en resguardo de la presunción de inocencia) llegó al caer la tarde al complejo residencial de Atizapán de Zaragoza, en el estado de México, en un Kia gris, acompañado de su chofer Gerardo "N".

Dejaron una credencial en la caseta de ingreso. Nadie en el edificio escuchó los disparos que acabaron con una familia casi completa.

Un amigo cercano de Jonathan Meléndez, tecladista de la banda de indie rock Camilo Séptimo, alertó al personal de seguridad del complejo residencial de que algo no andaba bien. Llevaba cuatro horas sin poder contactarlo y decidió presentarse en el inmueble.

El músico le había pedido que buscara a las autoridades si tardaba demasiado en la reunión planeada con Diego Sebastián. Al llamar a la puerta, una voz respondió desde adentro: "Estoy ocupado". El amigo de Jonathan supo que no era la voz del músico y decidió acudir a la policía municipal de Atizapán de Zaragoza.

Solo al regresar con los agentes, la escena quedó al descubierto.

En el interior del departamento, los policías encontraron a cuatro personas sin vida: Meléndez, de 38 años, conocido artísticamente como Honas; su esposa Ana Paula, de 35 años, embarazada de cuatro meses; su hija Sofía, de tres años; y Aleyda, la trabajadora del hogar de 21 años. La mayoría habían recibido disparos en la cabeza. Un perro de la familia también yacía sin vida y amarrado.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la policía de la Ciudad de México, ejecutó el operativo de detención en la capital.

Diego Sebastián "N" y Gerardo "N", el chofer que lo había llevado al edificio, fueron interceptados cuando ya se alejaban rumbo a Ciudad de México en el mismo vehículo con el que habían ingresado al inmueble, con placas cambiadas.

Diego Sebastián, de 51 años, era socio comercial de la víctima e incluso, horas antes de los hechos, había jugado con él al pádel y habría entrado al edificio con la autorización de las víctimas. 

Fotografía que muestra una zona residencial donde se cometió un homicidio múltiple este miércoles, en el municipio Atizapan de Zaragoza (México).

Carlos Jiménez, periodista con dos décadas cubriendo escenas del crimen, contó esta mañana a Grupo Fórmula que la escena ha sido "de las imágenes más difíciles que me ha tocado ver, la forma en que fueron asesinadas estas personas, sobre todo la saña que cometió este sujeto".

Narró parte de la reconstrucción que hicieron las autoridades al llegar a la escena: una pistola con silenciador, que explica que ningún vecino escuchó detonaciones, víctimas atadas con cinta (excepto Sofía, la menor), y disparos en la cabeza.

El recorrido era visible en la distribución de los cuerpos: Aleyda, la trabajadora del hogar, fue hallada primero. Ana Paula y Sofía estaban en el interior de una regadera, la pequeña sobre su madre. Jonathan, en un sillón junto a la ventana de la habitación principal. Los cajones revisados y los muebles revueltos completaron el cuadro de una búsqueda incansable por parte del perpetrador.

"La niña de tres años quedó sin vida sobre su mamá dentro de una regadera. Hay huellas de sangre de esta niña, que pisó la sangre y corrió", sostuvo Jiménez. La empleada, Aleyda, recibió el impacto por la espalda, a traición, afirmó.

La principal línea de investigación extraoficialmente apunta al robo como el propósito del crimen, facilitado por la relación comercial que unía a Jonathan y Diego. Dentro de esa hipótesis, sin embargo, conviven dos versiones sobre la naturaleza exacta de lo que el presunto agresor buscaba.

El amigo de Meléndez que alertó a las autoridades aseguró que Diego Sebastián le exigía al músico 300.000 pesos (unos 17.000 dólares, a veces presentados como una deuda, a veces como un préstamo pendiente) vinculados a propiedades que ambos rentaban a través de Airbnb en Valle de Bravo, un municipio turístico del Estado de México.

Policías custodian la zona donde se cometió un homicidio múltiple este miércoles, en el municipio Atizapan de Zaragoza (México).

Según narra el periodista, Diego Sebastián, tras ser detenido, afirmó que fue al departamento a recuperar criptomonedas, y que Meléndez le debía el equivalente a 30 millones de pesos en activos digitales. Las autoridades no han podido verificar aún cuál de las dos versiones corresponde a lo que efectivamente buscaba.

Gerardo "N", el chofer, declaró que desconocía el propósito real de la visita. Su credencial de identidad, entregada en la caseta del conjunto residencial como requisito de acceso, fue lo que permitió a los investigadores rastrear la ruta de escape. 

Cuando los agentes entraron al departamento, armados, comenzaron a revisar cuarto por cuarto porque creían que el sospechoso seguía en el interior escondido. De debajo de una cama salió un niño de seis años: el hermano mayor de Sofía. Estaba ileso. Las autoridades no precisaron cuánto tiempo llevaba en ese escondite ni qué había alcanzado a escuchar o ver.

Jonathan Meléndez, Honas para fans y colegas, era el tecladista y productor de Camilo Séptimo, banda mexicana que lleva más de dos décadas construyendo una de las trayectorias más reconocidas del indie rock en español. Tenía 38 años.

Los dos detenidos quedaron a disposición del Ministerio Público para determinar su situación jurídica, mientras la Fiscalía estatal continuaba procesando la escena e integrando la carpeta de investigación por homicidio calificado.

"Nos conmovió y nos conmocionó a todos. La muerte de una niñita de tres años y de esa manera tan violenta pues obviamente conmueve y nos conmociona a todos, incluyendo a las personas que detuvieron a estas personas que no tienen ningún respeto por la vida humana", afirmó esta mañana en W Radio Omar García Harfuch, el Secretario de Seguridad Ciudadana, quien agregó que la coordinación entre instituciones permitió "ubicar y detener a ambos sujetos en menos de 12 horas".

Causa en Común, organización de la sociedad civil enfocada en seguridad y justicia, dirigida por la activista María Elena Morera, documentó 2.529 eventos de extrema violencia en el primer semestre de 2026, un promedio de 14 casos diarios. Entre ellos, 123 asesinatos de menores de edad. El método de registro: fuentes abiertas, sin depender de clasificaciones oficiales que, en opinión de los propios investigadores del ramo, tienden a suavizar el panorama.

Los números de la organización muestran cierta trayectoria descendente: en 2020 se contabilizaron 672 eventos de este tipo; en 2025, esa cifra cayó a 386, una reducción del 42%. Pero entre enero y julio de 2026 ya se habían registrado 186 masacres, un ritmo que amenaza con superar el año anterior.

"Que algo disminuya no significa que deje de ser una emergencia", advirtió Morera en Grupo Fórmula.

El estado de México, la entidad donde fue asesinado Meléndez, acumuló 147 masacres documentadas solo entre 2020 y 2025.

Víctor Manuel Sánchez, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, especializado en seguridad pública, advierte que las propias fiscalías estatales contribuyen al problema al reclasificar homicidios dolosos, es decir, aquellos cometidos con intención, y con ello, según él, deprimen artificialmente los indicadores que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública publica de forma regular. El gobierno federal ha presumido una reducción de hasta el 51% en homicidios respecto a años previos. 

"La encuesta de seguridad urbana pregunta por la percepción de seguridad y lo que tenemos es un comportamiento bastante estable. Bien o mal tenemos por un lado estás diciendo que bajan los homicidios pero por otro las personas se siguen sintiendo inseguras, y eso nos habla de un problema de fondo: a veces los homicidios pueden reducirse, pero otros delitos pueden estar más presentes", aseguró Sánchez a France 24.

La razón, plantea Sánchez, es que la gente experimenta en su cotidianidad otras expresiones de violencia como extorsión, desapariciones o robos con violencia, y que los recuentos de homicidios sencillamente no registran. Reducir la inseguridad a una sola métrica, señala el investigador, es un error de diagnóstico que impide entender a fondo el fenómeno.

Según Sánchez, desde 2006 y 2007, cuando México entró de lleno en la escalada de violencia asociada al tráfico de drogas, el país procesó imágenes que antes habrían sido impensables, como decapitaciones, cuerpos colgados en puentes, ejecuciones masivas, entre otros, y que durante casi dos décadas, lo fue erosionando. "Nos hemos mal acostumbrado como país", sostiene el investigador.

"Es decir, ni las autoridades resuelven, ni las organizaciones criminales han cesado y la sociedad cada vez, sin estar conforme con la situación, pierde esa capacidad de asombro, de enojo y de exigencia a las autoridades. Eso nos habla de una violencia que ya se incrustó en la cotidianidad y se volvió parte de la estructura social", afirmó el especialista.

El caso del músico ilustra, además, algo que especialistas en seguridad mencionan: que la violencia extrema en México no es un fenómeno acotado a la periferia ni al crimen organizado y puede alcanzar a cualquiera.

"Lo que vemos en México es una oleada de violencia que no distingue clases sociales, no distingue zonas", plantea Sánchez. "Ha pasado con periodistas, con influencers, con empresarios, con otros músicos. Que los casos de personas conocidas se mediaticen más no altera el diagnóstico de fondo", agrega.

En su lectura, que alguien considere legítimo matar a cuatro personas, entre ellas una niña de tres años y una mujer embarazada, por una disputa de dinero es, para él, "un síntoma de un proceso de descomposición social: una señal de que la deshumanización ya opera no solo dentro del crimen organizado sino en las interacciones ordinarias de la vida civil".

Esta mañana, cuando el gobierno federal reaccionó al caso, procuró subrayar que el homicidio no parecía vinculado al crimen organizado.

"Ya hay detenidos y ya se conocen también las causas de una disputa que tenía la familia con otra familia, incluso ya sale en los medios una publicación", aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum. La mandataria afirmó que "es en efecto una situación muy triste, lamentable".

Para Sánchez, esa respuesta llegó demasiado pronto y "no es válido que alguna autoridad minimice los hechos por tratar de decir que no está involucrado el crimen organizado", plantea el investigador.

Mientras el país continúa conmocionado por el homicidio múltiple, diversos colectivos de fanáticos comenzaron a organizar a través de redes sociales un homenaje público en memoria de Jonathan. La convocatoria plantea una reunión centrada en compartir música, flores, fotografías y mensajes, buscando recordar la trayectoria del artista y sobrellevar el dolor el día domingo en el Ángel de la Independencia. 

Fuente: google.com
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